Jardín de Infancia

El jardín de niños en la Escuela Waldorf, Iniciativa San Cristóbal, es un espacio de convivencia y crecimiento mutuo en un ambiente de respeto, amor y amistad. Se encuentra en el salón principal de la casa, una  preciosa construcción de 200 años de antigüedad en medio del bosque. El salón es amplio, con lindas ventanas que permiten entrar la luz y ver el jardín, y altas puertas de madera que dan al lugar un tinte muy hogareño. Tiene una chimenea junto a la que tenemos nuestra mesa de estación. Ésta mesa es muy importante, ya que va cambiando según la época o temporada, puede estar llena de duendecitos, hadas, piñas de pino, hojas, calabazas, flores, o lo que la estación indique. Alrededor de ésta mesa nos sentamos a saludarnos, hacer juegos de dedos, cantar juntos, recitar versos, escuchar algún cuento o compartir la fruta. Siempre acompañándonos de una velita que ilumina nuestra actividad.

En el centro del salón tenemos nuestras mesas y sillas de madera que usamos para nuestra actividad artística del día o para compartir el refrigerio que preparamos juntos cada día en el salón. Las actividades artísticas varían, puede ser acuarela, crayola, modelado con cera de abeja, tejido con telar o cadenitas, pero lo que más les gusta es cuando preparamos pan, tartas o pasteles mientras cantamos todos juntos.

La magia en el salón resplandece con el juego libre. Los niños cuentan con juguetes hechos con materiales naturales como madera, algodón, y lana. Tienen muñecos, retazos de tela para construir casitas, caballos de madera, animales de lana y una casita con su cocinita y mesita para poder organizar los más divertidos juegos. En este momento pueden convivir múltiples personajes, según lo que ellos deciden hacer, a veces hay muchos gatitos y perritos, otros días hay maestros o mamás y papás, otros días el vendedor del pan o el veterinario, en éste momento la creatividad se lleva al límite. Es hermoso verlos usar su imaginación y disfrutar de cada momento. Como es un grupo multigrado conviven niños desde los tres años y medio hasta los seis años y medio, se ayudan mutuamente, además de que aprenden unos de otros.

Terminando el juego libre todos cooperamos para poner las cosas en su lugar y empezar a cantar las rondas. Este es un momento importante en el que a través de cantos, versos, y rimas  los ayudamos a desarrollarse mejor. Con tanta diversión los niños comienzan a tener hambre así que nos vamos a la mesa a compartir el refrigerio que preparamos durante el juego libre. Éste puede ser arroz con verduras, sopa de verduras, ensalada, avena o guacamole, dependiendo del día. Al terminar de comer y recoger salimos juntos al jardín al recreo. Ahí los niños se divierten conviviendo con la naturaleza, jugando a las escondidas, subiendo a la casita del árbol y o jugando con el columpio, la resbaladilla o el pasamanos.

Después del recreo volvemos al salón donde todos los días se les cuenta un cuento con el objetivo de que ellos vayan imaginando la historia y recreándola mentalmente. Finalizando el cuento tenemos un momento de siesta o descanso. Aquí termina nuestro día en jardín, los papás comienzan a llegar por los niños que salen felices a saludarlos y al día siguiente todo vuelve a empezar.

El objetivo del jardín es recrear el ambiente hogareño, donde los niños tengan la confianza de saber lo que va a pasar, poder seguir una rutina y comprender que el mundo es bueno, mientras desarrollan las habilidades y madurez suficiente para pasar a primaria con confianza de que ellos pueden hacerlo y cumplir con lo que se propongan. Es por eso que cuidamos mucho de su inocencia y amor propio, mientras los guiamos a desarrollar buenas habilidades sociales y respeto por los demás, en un ambiente sano y agradable.

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